2012-05-11 A 18 años del primer debate entre presidenciables: Animal Político
Dos asesores y la moderadora
del primer encuentro entre candidatos, rememoran los detalles y el ambiente del
ejercicio que cambió la contienda electoral del país. El
12 de mayo de 1994, los mexicanos vieron por primera vez en la historia al
candidato del partido oficial junto a los candidatos de la oposición, en un
mismo tiempo y espacio. La celebración del primer debate presidencial en el
país se percibía entre los ciudadanos como uno de los primeros gestos de
apertura democrática en el sistema político dominado entonces por el PRI. En las reuniones previas para acordar el
formato y los tiempos del debate, el único candidato que no delegó la
negociación en un representante, fue Diego Fernández de Cevallos. Y el priista
Ernesto Zedillo y su entorno, a pesar de la ventaja en las preferencias
electorales, se encontraba nervioso. A 18 años de aquel primer debate, Animal Político contactó a estrategas
políticos que prepararon y asesoraron a los tres candidatos a la presidencia, y
a la periodista Mayté Noriega, quien fungiera como moderadora. Ellos rememoran
cómo se vivió ese primer ejercicio que hoy se repite por sexta vez en el camino
hacia la elección del 1 de julio. "Televisa
y TV Azteca querían poner a sus moderadores": Mayté Noriega, conductora. En mayo de 1994, la periodista Mayté
Noriega conducía el noticiero ‘La ciudad’ en Nucleo Radio Mil. Un día en la
radio, el operador de cabina le avisa: —¡Mayté! Te habla Diego Fernández de
Cevallos. —¡Pero si estoy al aire! —Dice que es urgente. La periodista pide un corte, sale de la
cabina y atiende la llamada. El candidato presidencial panista suelta una
pregunta. —¿Quieres ser la moderadora
del debate? Mayté se permitió unos
segundos de sorpresa y de inmediato dijo ‘sí’. —Muy bien —respondió Fernández de Cevallos —Los tres candidatos te
propusimos y estamos muy contentos. ¡Ah! Pero no le digas nada a nadie. Por varios días la periodista guardó el
secreto. Días antes del debate, ya anunciada su participación, el panista le
confesó que Televisa y TV Azteca presionaron a la Cámara Nacional de la
Industria de la Radio y la Televisión para poner a sus moderadores, pero
finalmente ella fue la opción preferida por los candidatos al no estar
vinculada a las grandes televisoras. Moderar el debate le permitió presenciar las reuniones de planeación. En
ellas, recuerda, Esteban Moctezuma, coordinador de campaña de Zedillo; Adolfo
Aguilar Zínzer, coordinador de Cuauhtémoc Cárdenas; el propio Diego Fernández
de Cevallos y directivos de la CIRT se reunían en un ambiente afable, pero en
completa secrecía. "Me citaban
en un lugar y me sacaban por otro lado. Me subían a un coche y me llevaban al
sitio de la reunión", recuerda la periodista, que en ese entonces tenía ya
18 años de trayectoria en la televisión pública. En una de esas juntas —recuerda mientras
bebe un americano en un restaurante de la Colonia del Valle— se decidió que las
cámaras sólo tomarían a un candidato y nada de reacciones. Si uno bostezaba
mientras otro hablaba, prohibido transmitirlo. La noche del debate, cuenta, Diego
Fernández de Cevallos llegó con una caja de documentos al Museo de la Comisión
Federal de Electricidad, sede del encuentro. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, con
un portafolios, y Ernesto Zedillo, sin nada. El priista llevó su propia maquillista, quien también se hizo cargo de
la moderadora a falta de una para ella. Fernández de Cevallos también se
maquilló y el único que no accedió a los polvos y a las brochas en el rostro
fue Cuauhtémoc Cárdenas. "Eran los tiempos en que ni siquiera se
reía", añade la periodista entre risas. "Alrededor de cada candidato se montó un panel con un hoyito donde
estaba la lente de las cámaras. No estaban adentro del foro para que nada
distrajera a los candidatos", rememora. Los detalles inusuales para una
transmisión televisiva, sin embargo, no terminan ahí. "No había floor manager. Yo tenía que
prender el cronómetro, apagarlo, prenderles un foquito amarillo, prenderles un
foquito rojo, seguir el guion y controlar mis nervios. Desde que se cerró la
puerta hasta dos horas después, nadie pudo entrar al estudio". Al día siguiente, cuenta, Ernesto Zedillo
le envió enmarcadas las portadas de Reforma y La Jornada, con la fotografía del
debate como información principal. Pese
a los 18 años que tenía de trayectoria en la televisión, la popularidad de la
periodista se disparó tras aquel ejercicio. "Salía de mi casa y había fotógrafos. Iba a restaurantes y firmaba
el libro de visitantes distinguidos. Al día siguiente del debate, a las 6 de la
mañana, José Gutiérrez Vivó me llamó para pedirme una entrevista". Si ha habido avance democrático en los 18
años que han pasado de aquel debate, la periodista es clara. "Hemos ido en retroceso. La reforma
electoral de 2007 acota la democracia y los medios han perdido libertad. Si los
ciudadanos no pueden criticar a un candidato, me parece que tenemos una
dictadura de los partidos políticos". "Nunca calculamos el excepcional desempeño de Diego": Rubén
Aguilar, asesor de Cárdenas. "Yo
tenía pelo y barba en aquel entonces", rememora Rubén Aguilar Valenzuela,
quien en 1994 fuese asesor del candidato perredista para el debate
presidencial. Por el cabello y por la barba, Aguilar tomó el papel de Diego
Fernández de Cevallos en las dos sesiones que Cuauhtémoc Cárdenas dedicó a
prepararse para el encuentro con sus adversarios. El papel de Ernesto Zedillo
correspondió al ya fallecido abogado Adolfo Aguilar Zínzer. "Nos divertíamos mucho en aquellas
sesiones. Realmente todos éramos nuevos en el caso. Ni a los políticos ni a los
asesores nos había tocado algo similar, así que todo se trató de leer, ver
videos de los debates en Estados Unidos, y a partir de lo que vimos y leímos,
articulamos una estrategia". Antes
de abordar un vuelo, el ex asesor de Cárdenas rememora en una breve charla
telefónica que al candidato le costaba trabajo ceñirse a un guion. "Pero
al final fue disciplinado y siguió las instrucciones". Esa misma versión
cuenta el propio ex candidato presidencial en el libro ‘Sobre mis pasos’, una
recopilación de las notas hechas a lo largo de su carrera por la política. "Me pedían que ensayara con una
especie de libreto y no soy de libretos. O leo algo que quiero transmitir a un
auditorio, o digo las cosas como lo siento. No aprendidas de antemano. Actuar o
hablar a partir de un libreto, no se me da". El 12 de mayo, la gran sorpresa con la que
el equipo de Cárdenas se topó, según Aguilar, fue excepcional" desarrollo
que tuvo Diego. "Nunca
calculamos, pese a que habíamos visto y conocíamos al personaje, que las
ventajas de Diego como abogado litigante iban a lucir de tal manera. Resultó
mucho mayor adversario del que habíamos calculado. Sabíamos que Zedillo no
tenía nada, y que Cuauhtémoc, dentro de su seriedad y su manera de ser, tenía
buenas posibilidades para ganar. Pero nunca calculamos el desempeño de
Diego". Las palabras de Aguilar
nuevamente se complementan con el testimonio que Cárdenas plasma en su libro.
"A sus ataques no respondí. Lo que visto, pasado el encuentro, fue un grave
error pues tenía argumentos para rebatirlo. Pero pensando en el tiempo del que
disponía me centré en las propuestas, lo que consideraba ería de mayor impacto.
Diego resultó, sin duda alguna, el mejor librado en el debate y el mejor
valorado por la opinión pública". Sobre la anécdota del maquillaje contada por la moderadora Mayté
Noriega, Rubén Aguilar recuerda algo distinto. "A mí siempre me pedía no
maquillarse. ‘Diles que no me maquillen’, me decía cuando llegaba a una
entrevista de televisión, pero casi puedo asegurar que sí se maquilló para esa
ocasión. Creo hasta haber visto una foto donde se está limpiando el
rostro". En la recopilación de
sus notas, Cárdenas dedica dos páginas al debate presidencial, y en él evalúa
que los debates, con los formatos establecidos hasta ahora, no contribuyen a un
verdadero intercambio y no resultan atractivos y de interés para quienes los
siguen a través de la televisión y la radio. "La experiencia deja ver con toda claridad que, tan importante como
puede ser un debate, es la forma como los medios de información lo presentan,
lo comentan y lo evalúan después de que sucede. En este caso, los principales
medios, dependientes en alto grado de la voluntad y los recursos del gobierno,
se volcaron destacando el supuesto buen desempeño del candidato oficial". "Una foto de Zedillo junto a los
opositores se interpretaba como debilidad": Esteban Moctezuma. Coordinador
de campaña del aspirante priista. Tras
la primera reunión para definir el formato del primer encuentro, Enrique Krauze
escribió en una columna que Esteban Moctezuma, representante de Ernesto
Zedillo, había ganado "el debate del debate" por haber llevado la voz
cantante en aquella junta. "A la
siguiente reunión, se notó que le jalaron las orejas a Aguilar Zínzer, porque
estaba un poco más hosco, por así decirlo. Lo mismo Diego Fernández de
Cevallos. El también coordinador de
la campaña zedillista recuerda que, en aquellas reuniones celebradas en el
Hotel Presidente, era muy complicado llegar a acuerdos. "Aunque entre nosotros había una gran
confianza, siempre había desconfianza en los partidos. Me acuerdo que llegamos
a normas tan rígidas como las tomas de los candidatos, que debían ser medium
shot. El camarógrafo no tenía libertad de tomas abiertas para evitar que
hubiese un posible favoritismo". Al interior de la campaña, rememora Moctezuma, aceptar la celebración de
un debate por primera vez en la historia del país fue complicado. "El
simple hecho de que el candidato del PRI se tomara una foto con los otros
candidatos, de que, por así decirlo, se pusiera a su mismo nivel, se
interpretaba como una debilidad y como una manifestación de que podría ganar
otro candidato que no fuera el priista", recuerda quien, tras el triunfo
del candidato priista, fuese nombrado Secretario de Gobernación. Cuando el debate era aún una simple
propuesta los más cercanos a Zedillo discutieron la eventual participación del
candidato y concluyeron que debatir era un riesgo ante la importante ventaja en
las preferencias, pero a pesar del costo, era importante participar. "En una discusión abierta
consideramos que era fundamental para la democracia. Entonces el señor Zedillo
me nombró a mí como negociador y a Luis Téllez para que lo preparara. Así nos
dividimos la chamba", relata vía telefónica. De las horas previas al debate, Moctezuma
recuerda un ambiente de inquietud. "Zedillo es un hombre muy articulado,
con claridad de ideas. Se preparó más como estadista y como presidente que como
candidato, pero como antes de cualquier partido de futbol, había
nerviosismo". La fuerza, el
carisma y la confianza que mostró Diego Fernández de Cevallos aquel 12 de mayo
de 1994 hicieron que todos los que vieron el debate le dieran el triunfo. Así
que después, en la campaña hubo "reconsideraciones". "Le
dije que habíamos sufrido un golpe, pero que podíamos recuperar el terreno
perdido". A 18 años de ese
primer debate, y de que por última vez, hasta ahora, un candidato priista se
acercase a la elección con una amplia ventaja, Esteban Moctezuma considera que
hacen falta foros con mucho más tiempo y libertad para que los candidatos
expongan propuestas de fondo. "Este
formato de debate televisivo no permite profundizar. Obviamente expone
atributos y debilidades, pero más que de su conocimiento, de su actitud o de su
inteligencia emocional. Debemos hacer un esfuerzo porque haya nuevos espacios
para debates más sustantivos".
Dulce Ramos |
2012-05-04 Debate no interesa a mayoría de mexicanos: Salinas Pliego Pliego
El presidente de Grupo
Salinas, propietaria de los canales 7, 13 y 40 de televisión abierta, afirmó
que a la mayor parte de los mexicanos no les interesa el debate entre
candidatos en el formato en que fue diseñado. Al fijar su postura sobre la
transmisión del debate entre los candidatos presidenciales en su blog personal,
el empresario y dueño de TV Azteca, dijo que al preguntar al público sobre el
interés en éste “sólo 15% dice estar muy interesado, y 54% de la población no
le llama la atención en lo más mínimo”. Si las estadísticas fueran distintas,
es obvio que nuestra estrategia sería otra”, escribió Salinas Pliego. Texto íntegro del blog de
Salinas Pliego. En los últimos días tuvo
lugar lo que algunos han llamado el “debate sobre el debate”. Creo que vale la
pena explicar mi posición sobre este asunto, más allá de un simple “twit” y de
las especulaciones que se han desatado.
En primer lugar tengo que
aclarar que los medios de comunicación electrónicos no estamos obligados por
ley a transmitir el debate entre los candidatos a la Presidencia, así es que no
es un “reto al Estado Mexicano”, como algunos han querido presentar nuestra
decisión. Se trata simplemente de una
legítima estrategia corporativa basada en las preferencias del público: la
gente está hastiada del acoso de los políticos, las 24 horas del día, a través
de millones y millones de spots en radio y TV –que por cierto fueron
expropiados a los medios electrónicos a través de una ventajosa reforma
electoral que en muchos sentidos ha resultado contraproducente para los mismos
partidos que la impulsaron y abiertamente nociva al proceso democrático. Nosotros hemos decidido ofrecer una
alternativa para la gran mayoría que no está interesada en ver el debate este
domingo. Desafortunadamente este evento, en el formato en que fue diseñado, no
le interesa a la mayor parte de los mexicanos. Al preguntar al público sobre su
interés en el debate, sólo el 15% dice estar muy interesado, y al 54% de la
población no le llama la atención en lo más mínimo. Si las estadísticas fueran
distintas, es obvio que nuestra estrategia sería otra. Nosotros estamos en el negocio de entender
bien las preferencias del público y tomar decisiones de programación en
consecuencia. El rating no es entonces una cosa maligna, entenderlo es respetar
las preferencias de la audiencia, estén o no de acuerdo los políticos. ¿Acaso a
la gente no le interesa la política y los asuntos públicos? No lo creo, a mí me
parece más bien que la gente está harta de la forma en que se ha degradado el
discurso político, hacia un formato superficial y acartonado que no inspira. En mi opinión el debate, en su forma
actual, es sólo un ejemplo más de esta degradación del discurso político.
Respeto a quienes realmente opinan de otra forma, pero hoy no son tantos. Por
otro lado, debo comentar que la Federación Mexicana de Fútbol fijó horarios
para la liguilla, así es que otra opción era diferir el partido entre Monarcas
y Tigres, lo cual resultaría muy poco atractivo para la enorme afición de ambos
equipos. En contraste, los
entusiastas de la política tienen muchas otras opciones para ver el debate,
tanto en radio y televisión abierta, como en televisión de paga e Internet—por
cierto, el canal 5 de Televisa es sólo una de ellas. Sería estupendo que la
cobertura de nuestros canales fuera tan importante como muchos de mis críticos
asumen, pero en este país, afortunadamente existe una gran variedad de opciones
y medios para ver un evento como el debate entre los candidatos a la
Presidencia. Finalmente, si alguien
duda de nuestra labor y el compromiso social de Grupo Salinas, y el mío propio,
es que probablemente está mal informado o simplemente actúa de mala fe. En Grupo Salinas tomamos muy en serio
nuestros valores y los llevamos a la práctica, como revelan los más de 40
programas sociales que desarrollamos en la actualidad y que benefician a
millones de personas. Hoy reafirmo categórica y públicamente mi compromiso
personal con México. Les pido a los
lectores de este blog no confundir el interés de nuestro país con el de su
clase política. A los verdaderos luchadores sociales, y a los millones de
mexicanos que aman a su país, si se sintieron ofendidos con mi “twit” del lunes
pasado les digo: así como hemos peleado por tener un debate entre candidatos,
también debemos luchar por la libertad de no transmitirlo en todos los medios y
por ofrecer alternativas a la audiencia. Éstas son dos caras de una misma
moneda democrática. Los eventos en
cadena nacional nos remiten a tiempos obscuros de nuestro pasado—por cierto, a
quienes realmente les interesa ver el debate les aseguro que respeto sus
preferencias y les informo que este evento será transmitido por nosotros a
través de Proyecto 40.
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